Brasil sobrepasa los 65.000 fallecidos por COVID-19, con 620 en el último día





Brasil, epicentro latinoamericano de la pandemia y uno de los focos activos a nivel global, registra una tasa de mortalidad de 31,2 decesos por cada 100.000 habitantes. EFE/Fernando Bizerra/Archivo
Brasil, epicentro latinoamericano de la pandemia y uno de los focos activos a nivel global, registra una tasa de mortalidad de 31,2 decesos por cada 100.000 habitantes. EFE/Fernando Bizerra/Archivo
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Sao Paulo, 6 jul (EFE).- Brasil, el segundo país más azotado por la pandemia después de Estados Unidos, sumó 620 fallecidos por COVID-19 en el último día, con lo que el balance total de muertes ascendió hasta los 65.487, según informó este lunes el Gobierno.
El número de contagios se ubica en los 1.623.284, tras registrar 20.229 nuevos casos confirmados en las últimas 24 horas, de acuerdo con el boletín diario divulgado por el Ministerio de Salud.
Brasil, epicentro latinoamericano de la pandemia y uno de los focos activos a nivel global, registra una tasa de mortalidad de 31,2 decesos por cada 100.000 habitantes.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gigante sudamericano cuenta con el mayor número de fallecidos por COVID-19 en el mundo, si se contabilizan apenas los últimos siete días: 7.195 frente a los 4.090 de Estados Unidos o los 3.985 de México.
Además, las autoridades sanitarias brasileñas investigan otras 4.146 muertes que podrían haber sido causadas por el patógeno.
Las datos también muestran que hasta este lunes se han recuperado 927.292 pacientes del nuevo coronavirus, lo que supone el 57,1 % del total de infectados en este país de 210 millones de habitantes.
Los estados brasileños más azotados por la pandemia siguen siendo Sao Paulo (323.070 casos confirmados y 16.134 muertes), Ceará (122.477 y 6.481) y Río de Janeiro (121.879 y 10.698), aunque ahora la principal preocupación se centra en el oeste y el sur del país.
El estado de Mato Grosso, fronterizo con Bolivia, tiene a su sistema público de salud bajo una enorme presión con 21.496 contagios y 826 decesos.
Sin embargo, varios estados y ciudades del país, entre ellos Sao Paulo y Río de Janeiro, están inmersos desde junio en un proceso de reapertura de sus economías, pese a que la curva epidemiológica aún crece, pero de forma menos acelerada.
La semana pasada, los bares, restaurantes y gimnasios de Río de Janeiro reabrieron sus puertas con restricciones y desde entonces se han registrado alarmantes aglomeraciones, especialmente en la noche, y una relajación en el uso de la mascarilla, que es obligatoria.
En Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil, este lunes también volvieron a las actividades los servicios de hostelería, así como los salones de belleza, dentro del plan de reapertura del Gobierno regional, que ya liberó hace un meses el funcionamiento de los comercios de calle y los centro comerciales en la capital paulista.
El alcalde de Sao Paulo, Bruno Covas, alertó este lunes de que esta nueva fase dentro del plan de desescalada “no debe confundirse con la conmemoración del fin de la pandemia”, que aún “continúa en la ciudad”.
Los investigadores discrepan sobre cuándo se alcanzará el pico de la curva epidemiológica y los hay incluso que defienden que nunca llegará y que Brasil mantendrá un nivel medio de decesos y contagios durante un largo periodo de tiempo debido a la dimensión continental del país.

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