Después de gastar los ahorros de su vida, los peruanos empiezan de cero





Fotografía fechada el 24 de julio de 2020 que muestra a la ciudadana peruana Naty Alvarado en Lima (Perú). EFE/Paolo Aguilar/Archivo
Fotografía fechada el 24 de julio de 2020 que muestra a la ciudadana peruana Naty Alvarado en Lima (Perú). EFE/Paolo Aguilar/Archivo
(Paolo Aguilar/)

Lima, 27 jul (EFE).- Recuperar sus ingresos lo más rápido posible, eliminar los intereses que se acumularon en el banco durante la cuarentena, y tener un trabajo son los deseos que hoy tienen los peruanos, envidiados hasta hace poco por la salud que gozaba su economía en la región.
Esos son los desafíos que los peruanos le lanzan a su presidente, Martín Vizcarra, que este martes dará su último mensaje formal al Congreso y la nación con motivo de las fechas patrias, 365 días exactos antes de que abandone el Gobierno.
Vizcarra se enfrenta el martes a una población desgastada por la incertidumbre de la pandemia, con los ahorros consumidos y en muchos casos endeudados, después de varios meses sin trabajar.
“Ya nos hemos dejado manipular mucho con el cuento de la pandemia, nos tienen atemorizados. Yo no le tengo miedo a la COVID, le tengo miedo a que mis hijos se mueran de hambre”, expresó a Efe Arturo Quintanilla, un sexagenario oriundo de la región de Cusco.
El señor Quintanilla vive en Lima y afirma que “debería reactivarse la economía, (porque) están muriendo más por hambre que por otras cosas”.
Confía en que la economía se restablecerá “poco a poco, pero a los niveles de antes no, porque hemos tenido una recesión tremenda”.
“Hemos sido muy golpeados, la clase media se ha ido a ser clase baja, espero que el presidente escuche y reflexione”, manifestó.
PERÚ GASTA 20.000 MILLONES DE DÓLARES
El presidente Vizcarra utilizó los ahorros fiscales del país para una serie de medidas económicas que aseguraran que los ciudadanos se mantuvieran en una de las cuarentenas más largas y sobre el papel más estrictas del mundo, con el fin de minimizar el impacto de la COVID-19, pero el confinamiento, desde marzo a julio, agujereó los bolsillos de la población.
El virus ha contagiado a más de 375.000 personas en Perú y ha causado oficialmente la muerte de más de 17.000, lo que ha ubicado a la nación como la segunda más afectada en Latinoamérica y la séptima a nivel mundial.
Poco queda en la economía peruana de los éxitos alcanzados en los últimos años, en los que logró un alza de 4 % del PIB en 2018 y de 2,2 % en 2019, pues los expertos estiman para este año una caída de entre -18 y -12 % y un rebote de entre 6,5 y 10,5 % para 2021, tal como sostiene la unidad de investigación del banco BBVA.
DESEMPLEO PARA DOS MILLONES DE PERUANOS
Uno de los efectos más devastadores de la cuarentena ha sido la pérdida de más de dos millones de empleos, en un país que además sufre del 70 % de informalidad laboral.
Lo único que espera Naty Alvarado, de 50 años, es trabajo porque al quedar desempleada de una compañía de limpieza, ya no puede tampoco pagar la universidad de su hija mayor.
“No he recibido ningún bono, pero qué puedo hacer, tengo que seguir trabajando, pero me han sacado del trabajo”, declaró Alvarado a Efe.
La madre de familia le pidió también al gobernante que se preocupe por la salud de las personas “porque acá en el Perú hay bastante gente que está muriendo” por la pandemia.
PEQUEÑOS EMPRESARIOS ENDEUDADOS
Además de los bonos económicos para la población más vulnerable, el Ejecutivo también entregó más de 17.600 millones de dólares en créditos con bajísimas tasas de interés para las empresas.
Sin embargo, los medianos y pequeños empresarios sufren por las deudas acumuladas en los meses del confinamiento, al tener que pagar sus compromisos a pesar de no haber generado ingresos.
“Estamos suplicando a los acreedores, los que tenemos deuda, que nos den un poco de plazo (para pagar)”, dijo a Efe el transportista Juvenal Carrillo, de 63 años.
“Queremos que el Gobierno se pronuncie este 28 de julio en beneficio de todos, no solo de un grupo minúsculo. Han dado mucho dinero a los bancos para que se financien, pero no nos llega. Como persona, me siento defraudado por mis autoridades”, manifestó Carrillo.
El hombre señaló que está próximo a jubilarse, pero “no he recibido nada” en los meses transcurridos de cuarentena, sino que mas bien “todo es pérdida”.
INDEPENDIENTES EN LA RUINA
Los trabajadores independientes, que tenían un pequeño negocio, se han reactivado solos, sin esperar la autorización del gobierno que dividió la reanudación en cuatro fases a completar en agosto.
“A nosotros que somos pequeños emprendedores no nos ha dado ni un bono, ni sueldo, me he visto en la obligación de vender mis cosas para poder sobrevivir”, confesó Carla González, de 48 años.
Los efectos de la inmovilización han sido tan graves para ella que considera que “el presidente debería renunciar inmediatamente porque le ha hecho mucho daño al país con su mala gestión”.
“Me estoy reactivando poco a poco, estoy empezando de cero, sin ayuda del gobierno, yo estoy saliendo adelante por mis propios medios”, aseguró.
El septuagenario Hugo Morante afirma que Vizcarra ha “malogrado” la economía peruana y, como consecuencia, “la ciudadanía ya está empezando en la mala vida, como robos, porque no tienen oficio”.
Morante recibió los bonos entregados por el Gobierno, pero opina que se deberían entregar más y especialmente a enfermos crónicos como él que tuvo cáncer a la piel.
VENEZOLANOS EN LA CALLE
Otra crisis sobre crisis fue la sufrieron los miles de venezolanos que ingresaron a Perú en los últimos años, huyendo de los problemas políticos y sociales en su país, y que en plena pandemia se quedaron sin dinero, ni casa y en algunos casos debieron regresar a Venezuela a pie.
“El presidente nunca ha tomado en cuenta a los venezolanos sobre la pandemia. Nunca hubo una ayuda, nunca nada. Sé que no somos de este país, pero también somos humanos y creo que debieron tomarnos en cuenta ya que estamos en este país”, dijo a Efe el venezolano Wilder Vargas, de 24 años.
Vargas es vendedor ambulante y durante la cuarentena tuvo que quedarse en casa con su hijo y su esposa, agotando todos sus ahorros, pero con la suerte de que su casera le dio facilidades de pago y no lo corrió.
“Hubo mucha gente que sí los corrieron y los sacaron de su casa. Incluso, hubieron compañeros venezolanos que conozco que se tuvieron que ir a Venezuela caminando porque ya no tenían ni cómo comer y de paso los corrieron de sus arriendos”, relató.
Para el joven, como para los cerca de un millón de venezolanos en Perú, lo único que pide al gobernante peruano es “que nos dé una oportunidad de legalizarnos en el país” porque “estando legal puedo tener muchas oportunidades aquí, puedo trabajar en una empresa y no se me cierran tantas puertas como ahora”.
Los venezolanos que viven en Lima, jóvenes en su mayoría, fueron de los primeros que retornaron a vender en las calles y atender en tiendas y comercios, apenas se fueron levantando las medidas de restricción por la emergencia sanitaria en Perú.
Mónica Martínez

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