El gobernador de Florida advirtió que el número de casos de coronavirus en el estado podría ser 10 veces mayor al registrado





Imagen de archivo del gobernador de Florida, Ron DeSantis. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA/Archivo
Imagen de archivo del gobernador de Florida, Ron DeSantis. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA/Archivo
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Si hacemos 85 mil pruebas, entonces vamos a tener más casos que cuando realizábamos 40 mil exámenes”. Con esa frase, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, sintetizó así su teoría acerca de por qué en las últimas semanas se disparó el número de contagios en su región. El argumento espeja el del presidente Donald Trump, que ha realizado la misma declaración, haciendo referencia al número de casos a nivel nacional, en reiteradas ocasiones.

Florida tardó tres meses en llegar a los 100 mil casos de COVID19, pero en las últimas tres semanas la cifrá se duplicó y ya superó los 200 mil. La cifra de muertes, en tanto, asciende a 3.778. Si bien es cierto que se realizaron más pruebas, las cifras crecieron de manera exponencial, lo que sugiere que la presencia del virus ha crecido en el estado más allá del incremento en los testeos.

Y la cifra podría ser mucho mayor. El propio Gobernador reconoció que “podemos tener 10 veces más casos de los que conocemos”. Esa frase también espeja otra realizada a nivel nacional, esta vez por el director del Centro de Control de Enfermedades, Robert Redfield.

“Nuestra mejor estimación ahora es que por cada caso que es reportado hay en realidad otras diez infecciones”, dijo el funcionario nacional el 25 de junio. De esta manera, la cifra de contagios en el país podría oscilar alrededor de los 30 millones de casos, casi un 10 por ciento de la población.

Las autoridades de Miami cerraron las playas durante las celebraciones del 4 de julio para evitar las aglomeraciones de personas. Foto: REUTERS
Las autoridades de Miami cerraron las playas durante las celebraciones del 4 de julio para evitar las aglomeraciones de personas. Foto: REUTERS (STAFF/)

No obstante, DeSantis insistió en que el porcentaje de positivos con respecto a los testeos en el estado se ha mantenido relativamente estable. “Alrededor de un 15 por ciento”, graficó.

DeSantis se expresó desde uno de los bastiones republicanos más fuertes de la Florida, la comunidad de retirados The Villages: una suerte de club de campo de lujo en el que conviven más de 50 mil adultos mayores. Esta población de riesgo celebró las palabras del gobernador, quien les confirmó que los más afectados en esta nueva ola de contagios son los jóvenes de entre 20 y 40 años, que suelen no presentar síntomas severos.

Pero no todos concuerdan con el gobernador. Hoy el alcalde de Miami-Dade, Carlos Gimenez, tradicionalmente un gran aliado de DeSantis, desestimó la teoría del gobernador. Lo contradijo sin decirlo al ordenar el cierre de restaurantes y gimnasios, retrocediendo así el proceso de reapertura.

El alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez. Foto: REUTERS/Marco Bello
El alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez. Foto: REUTERS/Marco Bello (MARCO BELLO/)

Pero más allá de si los porcentajes aumentaron o no, lo que hoy preocupa en Florida es el estado de los hospitales. Hasta ahora los establecimientos han trabajado sin tener que llegar a protocolos de crisis, y los índices de mortalidad se han mantenido estables.

De hecho, algunos indicadores clave han visto mejoras: por ejemplo, el hecho de que al comienzo de la pandemia el 70 por ciento de quienes requerían un respirador automático fallecían, mientras que hoy esa cifra se ha disminuído a un 40 por ciento.

Sin embargo, desde los grandes hospitales comienzan a alertar que las próximas semanas pueden ser duras. El sistema de salud Jackson Memorial, el principal proveedor médico público del sur de la Florida, ha cancelado toda cirugía que no sea de urgencia para dar lugar a los casos relacionados al COVID.

En el condado de Broward, la prensa local ha reportado que se le ha pedido a pacientes con síntomas severos de COVID que convalezcan en sus casas por falta de lugar. Y si bien DeSantis no habló directamente de una crisis en el sistema de salud, reconoció estar tomando medidas para ayudar a los hospitales.

“Hemos pedido asistencia federal para conseguir mayor soporte médico en nuestros hospitales. Estamos convencidos de que nos la darán”, agregó. El gobierno de Florida no ha dado detalles de qué le solicitó exactamente al gobierno federal, ni a dónde destinaría esos recursos, aunque se presupone que sería para los lugares más afectados –que basicamente se reducen al sur del estado-.

Por ultimo, DeSantis cerró su rueda de prensa pidiendo el uso de máscaras. A diferencia de lo que ocurre en algunas municipalidades, como Miami, en Florida no es obligatorio usar máscaras cubre bocas. Hasta ahora el gobernador lo había mencionado como sugerencia. Sigue siendo una sugerencia pero por primera vez se lo escuchó más enfático en el pedido: añadió que no se trata de una barrera que se debe usar sólo cuando no se practica la distancia social, sino en todo momento.

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