En economía, por ahora, domina la ausencia de un mapa o un destino





industria láctea
En las últimas décadas lo que se ha sostenido desde el poder político, tal vez no en las palabras, pero sí en los hechos, es que no debía ser “la industria” “la” protagonista del desarrollo nacional

El aislamiento, no existe debate con los que se supone no coinciden, se agiganta con expresiones provocadoras de algunos secundones oficialistas respecto de los que se expresan críticamente. La desatención reside en la falta de mensajes para el común de la gente en un tiempo en que el silencio mata.

Alberto Fernández, en la reunión anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, hizo una manifestación de sus ideas económicas que esperamos sea identificatoria de un programa.

El 9 de julio, rodeado de empresarios, incluida la Sociedad Rural, y de un dirigente sindical, con el telón de fondo de imágenes de los gobernadores, hizo una manifestación de sus ideas políticas que esperamos también sea identificatoria de un programa.

Esta digresión viene a cuento porque la identificación que ha hecho el Presidente de su credo económico en la reunión de ACDE, aún no ha sido acompañada ni remotamente por los hechos.

La identificación que ha hecho el Presidente de su credo económico en la reunión de ACDE, aún no ha sido acompañada ni remotamente por los hechos

Dijo Fernández: “los grandes países fueron los que desarrollaron industrias” y con toda lógica sostuvo que el país “debe industrializarse al máximo” y “potenciar el desarrollo tecnológico del campo, donde somos líderes en el mundo”. He ahí un credo económico de diseño: política mayúscula. Conceptualmente es un salto notable con respecto a las visiones dominantes. Bien por eso.

En las últimas décadas lo que se ha sostenido desde el poder político, tal vez no en las palabras, pero sí en los hechos, es que no debía ser “la industria” “la” protagonista del desarrollo nacional. Ese discurso se ha sintetizado en “no hay alternativa” para justificar la destrucción de todos los sistemas de promoción y de protección del desarrollo industrial y también del desarrollo tecnológico de nuestro campo.

Quienes han sostenido está posición -definible como desindustrializante- se han basado en la peregrina negación de que haya sido la industria -las políticas estatales de promoción y protección de su industria nacional- el motor de la historia de la expansión de los grandes países. Una increíble negación de la historia.

La realidad histórica es que esa expansión, como consecuencia de la administración de las políticas estatales de promoción y protección de los trabajadores, se convirtió con el paso del tiempo y el avance de los sistemas democráticos y su institucionalización, en lo que se llama los Estados de Bienestar que caracterizaron lo que Jean Fourastie bautizó como los “30 gloriosos años” de la posguerra en Occidente.

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La realidad histórica es que la expansión industrial, como consecuencia de la administración de las políticas estatales de promoción y protección de los trabajadores, se convirtió con el paso del tiempo y el avance de los sistemas democráticos y su institucionalización, en lo que se llama los Estados de Bienestar (EFE)
(José Pazos/)

En los países periféricos también se vivió ese período. En la Argentina fue el período de 30 años de mayor crecimiento del PBI por habitante del Siglo XX. Estadísticamente indiscutible.

A ese período sucedió el período largo de 46 años en el que estamos y en el que el PBI por habitante ha crecido a 0,2% acumulativo anual, tasa a la que la duplicación del PBI por habitante demorará 390 años (Miguel Angel Broda).

En la reunión de ACDE se expresó, desde distintas perspectivas, la preocupación colectiva que surge de este largo proceso de deterioro que, en lo que va del siglo XXI, ha sufrido la caída del PBI por habitante en la crisis 1999 (caída del orden de 22%); 2007 (caída de 5%); 2016 de 2% y la que estamos atravesando de 20 por ciento.

A Alberto Fernández le cabe hoy marcar un rumbo

Cuando el Presidente dijo “industrializarse al máximo” y “potenciar el desarrollo tecnológico del campo” marcó un rumbo.

No fue un discurso acerca de aprovechar “las oportunidades” tipo Vaca Muerta, el litio, el turismo. Las actuales condiciones y las inmediatas futuras no permiten esas generalidades y exigen precisiones en términos de mojones.

Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA),
Carolina Castro, UIA
Héctor Daer, secretario general de la CGT
Adelmo Gabbi, titular de Bolsa de Comercio
Eduardo Eurnekian, Cámara Argentina de Comercio y Servicios
Javier Bolsico, Asociación de Bancos Argentinos
Nestor Szczech, Cámara Argentina de la Construcción
Daniel Pelegrina, Sociedad Rural Argentina
Cuando el Presidente dijo “industrializarse al máximo” y “potenciar el desarrollo tecnológico del campo” marcó un rumbo

Uno de sus más próximos colaboradores, el ministro de la Producción Matías Kulfas, en una reciente presentación, repasó los aportes realizados por el Gobierno nacional y los créditos subsidiados, destinados a paliar las consecuencias de la cuarentena productiva que, en algunos sectores, lleva más 120 días. La ayuda ha sido y es importante y más allá de los problemas de delivery que se han producido, es -comparando con los países desarrollados- proporcionalmente menor, diría minúscula, en relación a la necesidad.

El juicio será preciso sólo al salir de la cuarentena, cuando se contabilice cuántos agentes y cuánta organización del capital ha subsistido y a qué velocidad se producirá la recuperación de los niveles previos. El juicio sobre la eficiencia de la política de asistencia al sistema económico dependerá de la velocidad de la recuperación.

“La absorción real” de los recursos públicos destinados a la asistencia del sistema dependerá de la velocidad de la recuperación. La mejor absorción de los recursos líquidos creados sin agregación de valor es la que se produce cuando el aparato productivo la absorbe con mayor generación de riqueza. No se puede saber hasta el final del proceso.

La mejor absorción de los recursos líquidos creados sin agregación de valor es la que se produce cuando el aparato productivo la absorbe con mayor generación de riqueza. No se puede saber hasta el final del proceso

Puede ser que, si esos recursos han sido insuficientes, la pérdida de capacidad de oferta futura -como consecuencia de la insuficiencia de recursos de apoyo y mantenimiento- genere un déficit de absorción real y obligue a torsiones financieras que prorrogará los procesos recesivos que el país sufre desde comienzos del siglo. No se sabrá hasta el final.

Singular dependencia del Estado benefactor

Matías Kulfas, en esa presentación, dijo: “41 millones de personas (91% del total) vive en un hogar en donde algún miembro percibe algún ingreso por parte del Estado”.

Esta referencia dramática potencia la afirmación anterior respecto a la necesidad de generar un proceso productivo de absorción real que ya, al menos normativamente, debería estar en marcha. Y no sólo refleja el descomunal deterioro de la estructura social, sino que además habla de una administración solidaria que nadie puede dejar de aplaudir. Pero al mismo tiempo habla de una situación insostenible y escandalosa.

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Matías Kulfas dijo: “41 millones de personas (91% del total) vive en un hogar en donde algún miembro percibe algún ingreso por parte del Estado”

En una economía que lleva un estancamiento de largo plazo (0,2% de crecimiento promedio por habitante en 46 años) y cuatro caídas en lo que va del siglo (22%; 5%; 2% y de 20%), esta situación social de extrema dependencia de las políticas de asistencia, es insostenible y moralmente inaceptable.

El trabajo es un derecho y es un valor de la realización personal y colectiva. Pero los datos señalan que se ha perdido el trabajo como condición central de la organización social. No ha sido esto la consecuencia de una fatalidad natural, si bien la pandemia ha profundizado ese proceso, sino de ausencia de rumbo y decisiones equivocadas que llevan décadas.

El trabajo es un derecho y es un valor de la realización personal y colectiva. Pero los datos señalan que se ha perdido el trabajo como condición central de la organización social

Un elemento central en esa ausencia y en esa suma de errores, ha sido la estrategia de desindustrialización, a veces explícita y siempre implícita, a lo largo de cuatro décadas. No hay sistema social que pueda resistir ese proceso de demolición.

Instrumentos claves para el desarrollo

La Argentina es quizá el único país que no cuenta con un sistema de promoción y de financiamiento de largo plazo de la inversión reproductiva, y de un diseño orientativo del largo plazo que refleje un consenso con alta probabilidad de continuidad. En esas condiciones las incertidumbres se multiplican. A veces están las palabras, pero no han estado “las cosas”.

El ministro de la Producción, en esa presentación, destacó: “debemos exportar más”. Cierto. La pregunta es ¿cuál es la política para exportar más, con retenciones a una industria en la que el 60% de los insumos son importados?

El ministro de la Producción destacó: “debemos exportar más”. Cierto. La pregunta es ¿cuál es la política para exportar más, con retenciones a una industria en la que el 60% de los insumos son importados? (EFE)
El ministro de la Producción destacó: “debemos exportar más”. Cierto. La pregunta es ¿cuál es la política para exportar más, con retenciones a una industria en la que el 60% de los insumos son importados? (EFE)
(Federico Anfitti/)

Dijo: “No hay futuro sin políticas productivas” y que esas políticas deben ser “de desarrollo regional”. Cierto. Pero ¿cuáles son? Su necesidad no admite dilaciones.

Afirmó Kulfas: “sin inversión privada no mejoraremos la productividad”. Cierto. Pero ¿cuáles son los incentivos a la inversión que genera más productividad?

Afirmó Kulfas: “sin inversión privada no mejoraremos la productividad”. Cierto. Pero ¿cuáles son los incentivos a la inversión que genera más productividad?

Agregó “La apertura comercial no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que debe ser utilizada de manera inteligente”, entonces, ¿cuál es la manera inteligente para revertir el balance deficitario de la industria de 30 mil millones de dólares anuales?

Nada dejará de ser lo que es hasta ahora, mientras no se instrumente, con normas, la transformación estructural que, en lo económico, pasa esencialmente por la reconstrucción del derrotero industrial y en lo institucional por la construcción de un sistema de Justicia. Hasta ahora hay palabras, pero no están las cosas. Y eso puede ser un boomerang.

El autor fue subsecretario de Economía de José Ber Gelbard y uno de los que redactó ese plan. Autor del libro “Economía y política en el tercer gobierno de Perón”, y profesor en UBA

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