La crisis en Venezuela y la elección en el BID tensó la relación política entre Alberto Fernandez y Donald Trump





Alberto Fernández y Donald Trump: una relación bilateral que se acerca por el FMI y se aleja por Venezuela, China y el BID
Alberto Fernández y Donald Trump: una relación bilateral que se acerca por el FMI y se aleja por Venezuela, China y el BID

La defensa política que hizo Alberto Fernández sobre el régimen populista de Nicolás Maduro y su decisión de promover a Gustavo Beliz como titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tensó ayer la relación política con Donald Trump, cuando continúa empantanada la negociación con los bonistas para lograr reestructurar la deuda externa y evitar un juicio por default en los tribunales de New York.

El Presidente tiene profundas diferencias políticas con su colega de Estados Unidos, pero a través de sus segundas líneas habían articulado una fluida relación bilateral que se ejecutaba lejos de los bordes ideológicos. Trump aprovechaba la llegada de Alberto Fernández a Caracas, y Alberto Fernández apostaba a Trump para tener el apoyo del FMI y cerrar un deal exitoso con los acreedores privados.

En este contexto, Gustavo Beliz, secretario Legal y Técnico, y Jorge Arguello, embajador argentino en Washington, acceden a la Casa Blanca y al Departamento de Estado para hacer exégesis de la estrategia diplomática que diseña Alberto Fernández. Y al otro de la línea, entendiendo la dinámica política que implica a Cristina Fernández de Kirchner, están Mauricio Claver y Elliot Abrams, dos funcionarios republicanos que tienen acceso directo al Salón Oval.

La Casa Blanca apostaba por Alberto Fernández, pero ayer hizo declaraciones sobre Venezuela que encendieron las alarmas en las cercanías de Trump. El Presidente argentino cuestionó la sistemática violación de los derechos humanos cometida por Nicolás Maduro y a continuación consideró que el régimen populista funciona bajo las normas básicas del sistema democrático.

Claver y Abrams tienen años en la diplomacia regional y asumen que es imposible conciliar los crímenes de lesa humanidad con la vigencia irrestricta de leyes básicas que se aplican en una democracia moderna. Por raíces familiares, Claver conoce la historia de Fidel Castro y la Revolución Cubana, mientras que Abrams fue condenado por su participación en el affaire Irán-Contras. Sin dudas, los dos saben cómo funciona un régimen populista.

Ambos funcionarios -uno en la Casa Blanca y el otro en el Departamento de Estado- también dialogan con Alberto Fernández, y a pesar de las diferencias geopolíticas, siempre consideraron que estaba muy lejos de la mirada regional de Cristina Fernández. Tras las declaraciones presidenciales al locutor Víctor Hugo Morales, Claver y Abrams empiezan a dudar si -de verdad- tiene diferencias con su Vicepresidente.

fotos del presidente alberto fernandez y cristina fernandez de kirchner
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner caminando por la quinta presidencial de Olivos

Además de la mirada presidencial sobre Maduro, la decisión de Alberto Fernández de competir contra Trump en el BID causó malestar y tensión en la Casa Blanca. Estados Unidos, Colombia, Brasil y Uruguay, entre otros países de la región, apoyan a Claver como titular del Banco Interamericano de Desarrollo. Argentina empuja a Beliz, y busca el respaldo de la Unión Europea. Si la diplomacia tiene cierta lógica, Claver vencerá a Beliz.

“La figura de Claver no es cuestionada desde el punto de vista técnico, es cuestionada desde el punto de vista político, porque expresa el ala más dura de la ideologización de la política de Estados Unidos hacia América”, opinó ayer el canciller Felipe Solá.

Solá y Claver tienen cuentas pendientes: el canciller nunca perdonó al asesor de Trump que decidiera no participar de la asunción de Alberto Fernández cuando se enteró que había sido invitado el vicepresidente de Venezuela, Jorge Rodríguez, una pieza clave del régimen que lidera Maduro. Claver conoció tarde que Rodríguez estaba en Buenos Aires como consecuencia de una jugada de diplomacia secreta que ejecutaron Alberto Fernández y Trump.

Pero al margen de las diferencias entre Solá y Claver, y los acuerdos secretos que entonces hacía Alberto Fernández con Trump, la elección de las futuras autoridades del BID están causando un fuerte ruido diplomático entre la Casa Blanca y la Casa Rosada.

Y las declaraciones del canciller ayudarían poco. En DC le cuestión a Solá su sesgo ideológico para descalificar la designación de Claver, y consideran que su cuestionamiento es parte de una puja interna con Beliz, que es secretario Legal y Técnico y muchas veces funge como ministro de Relaciones Exteriores.

En este complejo escenario diplomático, la negociación con los acreedores privados continúa adentro de un laberinto político y económico. Martín Guzmán asegura en Olivos que es posible llegar a un importante nivel de adhesión antes que concluya agosto, mientras que los fondos de inversión liderados por BlackRock aseguran lo contrario.

En la quinta presidencial se esperaba un gesto silencioso de Trump para acercar posiciones entre el ministro de Economía y los bonistas de New York. Anoche desde Washington aseguraron a Infobae que ese gesto tardará en llegar.

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