La zapatilla de Máximo Thomsen: cómo se hizo la pericia clave que puede condenar a perpetua al rugbier





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E video-espectro comparador Foster & Freeman modelo VSC 6000 empleado en el análisis que expuso a Thomsen.

-Como tocar el pianito, pero con los pies.

-Exactamente.

Quien asiente es la auxiliar superior Julieta Báez Pini, una de las mayores expertas de la división Rastros, el área de criminalística de la Policía Federal a cargo del comisario Francisco Guglielmo. La expresión es relativamente común. Cualquier argentino o argentina puede reconocerla tras enfrentar a un policía para mojar los dedos en tinta litográfica e imprimirlos en un papel, la toma de las huellas dactilares para una posterior identificación. La misma técnica vale también para los pies.

Poco después de su detención, por órdenes de la fiscal Verónica Zamboni, un técnico de la Federal untó con tinta las plantas de los diez rugbiers acusados de golpear hasta la muerte a Fernando Báez Sosa el 18 de enero frente a la disco Le Brique en Villa Gesell. Había, al menos, dos impresiones de suelas de zapatillas en el cuerpo del joven, pateado en el piso hasta su muerte. Una, resolvieron los forenses, probó ser pequeña, insuficiente como para comparar con la zapatilla correspondiente y el pie asesino que la llevaba.

Otra, en cambio, se veía perfectamente.

Solo había que encontrar la zapatilla y el pie indicado.

La DDI de Villa Gesell había encontrado varios pares en la casa que los rugbiers ocuparon este último verano. Uno de ellos, un par de chatas de lona negra, tenía una marca en particular: sangre en sus punteras blancas. Su dueño ni siquiera se había molestado en lavarlas o descartarlas. Entonces, las zapatillas con sus plantillas, el reporte de la autopsia y las impresiones de los pies fueron enviados al Laboratorio Scopométrico de la PFA en Mar del Plata para su posterior análisis.

Ayer viernes, seis meses después del crimen, la PFA entregó a Zamboni los resultados de sus pericias: esa zapatilla, según revelaron fuentes cercanas a la investigación, perteneció a Máximo Thomsen, hoy preso por el crimen en la Alcaldía N°3 de Melchor Romero junto a siete de sus cómplices con su prisiones preventivas confirmadas. La impronta de la zapatilla coincide también con el pie de uno de los principales acusados del crimen, según detectó el complejo análisis que comparó tanto la suela del calzado como la marca del pie en la plantilla.

Así, el resultado se vuelve en una de las piezas más incriminadoras del expediente. La plantilla del calzado fue la clave.

La zapatilla que fue peritada por la PFA.
La zapatilla que fue peritada por la PFA.

Báez Pini apunta, en una entrevista realizada días antes de que se conociera el resultado que complica a Thomsen: “El rastro de la pisada, que es un acto involuntario, un rastro muy susceptible de ser borrado, puede ser visible o latente. Esa imagen latente puede ser revelada. Se puede tomar una imagen del cuerpo de la víctima y cotejarla con impresiones de todos los calzados. Se busca la morfología de la suela, si coincide se analizan características de uso, de desgaste, si hay un corte”.

La zapatilla deja una lesión, “una marca por equimosis es una marca visible por la rotura de los vasos sanguíneos debajo de la piel, eso se imprime”, asegura la perito. Entonces, se analiza una fotografía.

Luego, se va por el pie sospechoso, con la toma de impresiones en diversas posiciones, parado, sentado. El próximo paso es, precisamente la huella dentro de la plantilla con un equipo especia, un video espectro comparador en el laboratorio de la PFA, marca Foster and Freeman, modelo VSC 6000.

Máximo Thomsen.
Máximo Thomsen.

El video espectro comparador también se emplea, por ejemplo, para analizar documentos cuestionados. “Es un equipo que tiene diversas longitudes de onda de luz. Uno coloca un elemento y el equipo revela impresiones, se ve lo que a simple vista lo que no se puede ver. En el caso de la plantilla analiza el desgaste, el uso. Van quedando marcas en la plantilla. Lo que hacemos es resaltar lo que ya existe”. “

El proceso, exhaustivo, con una gran cantidad de imputados y pasos de prueba, tomó su tiempo. La fiscal Zamboni, por su parte, se encuentra dentro del plazo legal de diez meses desde el hecho para elevar la causa a juicio. La producción de pruebas todavía no termina: Zamboni planea pedir nuevas declaraciones testimoniales en las próximas semanas.

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