Pablo Ventura hoy: “No sé por qué me culparon, si son capaces de matar a un pibe son capaces de cualquier cosa”





Pablo Ventura fue acusado falsamente por los diez implicados en el asesinato de Báez Sosa y estuvo cuatro días preso en Villa Gesell en enero (Franco Fafasuli)
Pablo Ventura fue acusado falsamente por los diez implicados en el asesinato de Báez Sosa y estuvo cuatro días preso en Villa Gesell en enero (Franco Fafasuli)

La pandemia tiene a Pablo Ventura inquieto pero inmovilizado. No puede remar sobre el Paraná, que es lo que le gusta hacer en los momentos que no estudia, ni ver a sus amigos, los que lo bancaron después de que su nombre se instalara en la boca de millones de argentinos asociado al crimen de Fernando Báez Sosa, seis meses exactos atrás. Solo sale de su casa para ir al supermercado. Y las clases de la facultad por Zoom lo desmotivan; demasiado tiempo para reflexionar sobre el otro encierro, el que fue realmente trágico, la cárcel verdadera.

A los 21 años, Ventura fue falsamente señalado en enero pasado por los jóvenes asesinos de Villa Gesell como el autor del hecho. Al homicidio, los acusados le agregaron el hostigamiento a un chico que sólo conocían de vista porque era fácil identificarlo: su 1,98 de altura se destaca en un “pueblo chico” como Zárate. Y por eso la Policía tocó su puerta y se lo llevó esposado. De un momento a otro el país hablaba de él como un “presunto asesino”.

Hasta que se aclaró todo, Pablo pasó cuatro días encerrado en un calabozo gesellino atrapado por la peor de las sensaciones: ¿y si no le creían, si todo era una trampa y él un chivo expiatorio? Por suerte para él eran sobradas las pruebas que lo alejaban de la escena del crimen: 96 horas después recuperó la libertad y perdió el anonimato. Esta que vive ahora es como una especie de nueva vida.

Pablo Ventura
Pablo Ventura, hoy: seis meses después del asesinato de Báez Sosa que le cambió la vida

“Ahora estoy bien”, asegura Pablo Ventura hoy en una charla con Infobae. Y va más a fondo: “Me costó superar el miedo de la prisión, del encierro. Y que todo el mundo me veía como que yo tenía algo que ver con eso”.

“Eso” a lo que se refiere es el asesinato en patota a Báez Sosa por parte de diez jóvenes de Zárate, ocho de los cuales están actualmente presos en una alcaidía de La Plata. Pablo recuerda la sensación de tener las muñecas apretadas por las esposas, el “infierno” de los tres primeros días privado de su libertad y el alivio de las últimas horas cuando supo que le iban a dictar la falta de mérito.

Ves que mataron a un pibe y pensás que estuviste cuatro días preso y te da mucha angustia y lástima y tristeza

“El otro día pasaron en la tele algo y obviamente hasta el día de hoy, ves el caso y te pone mal. Ya lo mío está bien, yo estoy perfecto, pero ves que mataron a un pibe y pensás que estuviste cuatro días preso y te da mucha angustia y lástima y tristeza”, cuenta.

Ventura admite que su vida “cambió mucho”: “Ahora trato de aprovechar todos los momentos posibles y sacarle el lado bueno a todo. Aprovechar el momento. Me di cuenta que cuando estás privado de tu libertad estás triste y es horrible. Me hizo una persona más madura y fuerte y la cuarentena me hubiera afectado más si no hubiera pasado esto. Me hice más fuerte de cabeza, no le deseo a nadie la situación y es horrible”.

Pablo no quiere pensar en los diez acusados de matar a Báez Sosa. Sus referencias hacia “los rugbiers” son siempre desde la indiferencia. “Obviamente tienen que hacerse cargo de lo que hicieron. Cada uno tiene lo que se merece. Está perfecto que paguen por lo que hicieron. No es ‘salgo al boliche y mato a un pibe’”, responde.

Ventura junto a su papá, tras ser liberado el 21 de enero pasado en Villa Gesell (Crédito: Hernán Nersesián)
Ventura junto a su papá, tras ser liberado el 21 de enero pasado en Villa Gesell (Crédito: Hernán Nersesián)

-¿Qué sentís cuando pensás que fueron capaces de decir tu nombre para que te vaya a buscar la Policía?

-No les tengo odio a los pibes, no fueron amigos míos ni los conocía. Nunca existieron y no existen en mi vida. Hasta mis mejores amigos me preguntan por qué me involucraron, yo les digo que no sé. Nadie me dijo tampoco y ninguno habló para que yo me entere. Hasta el día de hoy no sé por qué me nombraron. Ninguno me llamó ni se contactó ningún papá. Pero si son capaces de matar a un pibe son capaces de hacer cualquier cosa. Mínimamente una disculpa no estaría mal.

“Tengo un conocido que es amigo de ellos y les preguntó. Le preguntó a uno, y no le dijo nada”, cuenta Pablo. Ese misterio modificó el curso de su vida. Dejó de ser un chico anónimo. La pandemia suspendió el vértigo de la exposición que empezó a sentir desde que volvió a Zárate, a fines de enero. Se convirtió en una cara conocida en su ciudad y una especie de “celebridad” en el Club Náutico, donde practica remo.

Ventura estudia farmacéutica y vive con sus padres Marisa y José María en Zárate (Franco Fafasuli)
Ventura estudia farmacéutica y vive con sus padres Marisa y José María en Zárate (Franco Fafasuli)

“Al principio me costó mucho. Los primeros días en el club me saludaban todos. Está bien, pero llega un punto que te da cosa, todo el mundo te reconoce, todos te quieren saludar y abrazar y te da cosa. Estuve dos semanas bastante aislado y después pensé que tenía que salir y hacer mi vida. No puede privarme de mi vida. Fueron dos semanas aislado pero después empecé a salir con amigos, nos empezamos a juntar. Ellos me ayudaron a superar. Me costó superar todo pero por suerte ya estoy bien. Ya pasó todo”, comenta con cierto alivio.

Sin embargo, no deja de pensar en Fernando. “Hablé con su novia el día de la marcha en el Congreso. Ese día a la tarde le mandé un mensaje, a los padres no los pude ubicar. Con la novia me comuniqué, le mandé un mensaje de apoyo y me puse a disposición. No pensé que me iba a responder pero me dijo que muchas gracias y se solidarizó con lo mío”, relata.

-¿Y nunca pensaste en mandarles un mensaje a los que te acusaron falsamente?

-No, no les diría nada. Pero si les tuviera que decir algo es una sola cosa: “¿Por qué me inculparon?”. Es lo único que me importa. Y no lo sé.

Seguí leyendo:

¿Quién acusó falsamente a Pablo Ventura?: la intriga por el dato que falta en el expediente del crimen de Fernando

Crimen de los rugbiers: confirmaron que la zapatilla que se usó para golpear hasta la muerte a Fernando Báez Sosa corresponde a Máximo Thomsen

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *